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sábado, 14 de septiembre de 2013

80-14.- EXPLOSIÓN PICTÓRICA. LA EXPOSICIÓN COLECTIVA “ÚBEDA ABIERTA”.



   Ya a finales de los años 70 llamaba la atención en Úbeda una pandilla de amigos por su planteamiento estético, eran los más modernos, habían dejado atrás la imagen progre y habían abrazado la moda de la nueva ola londinense y neoyorquina en su versión más elegante, con americanas y pajaritas incluidas. Siempre se movían por las terrazas de la Plaza Vieja y eran asiduos de los disco-bares de la movida, por lo que tuvieron influencia en la modernización de los jóvenes de los 80.


    Andaban por alrededor de los 26 años, habían terminado sus estudios y se estaban instalando en Úbeda. Tres de ellos tenían la carrera de Bellas Artes y habían conseguido plaza de profesores de plástica en la Escuela de Artes y Oficios o institutos de la zona. Eran Antonio Camprubí, Antonio Lechuga y Nicolás de la Torre.


   A mediados de los 70 Nicolás de la Torre, con el diseñador Juan de la Cruz, crearon un estudio al que llamaron GALGERIA FINA. Entre sus obras se encuentra el logotipo de la asociación cultural AZNAITIN. También a Nicolás le fue encargado un fresco para el más importante disco-bar de la movida de los 80 “El Yuyu”.


    También recordaremos a dos jóvenes artistas plásticos, Blas Quesada y José María Crespo, estudiantes del instituto, que con una estética totalmente distinta formaron el colectivo artístico "TRABAJOS NOCTURNOS". Formaban parte de la onda siniestra after-punk. Entre sus obras contaban con cuentos de terror grabados para RADIO KÓLICOS y unas pequeñas esculturas, con forma de ataúdes, que vendían disfrazados de vampiros, con Blas tocando el violín, durante la  Semana Santa y la feria; una auténtica performance, que incluso llevaron a Madrid donde vendieron sus ataúdes en la misma puerta del Rockola. Podemos considerar como la última gran obra de estos dos creativos, la creación en los años 90, de la actual BANDA DE ROMANOS DE LA HUMILDAD; todo un alarde plástico, estético y sensitivo.


Cartel anunciador.
   A mediados de los años 80 la cantidad de gente joven que pintaba en Úbeda no tenía precedentes, muchos eran alumnos en la Escuela de Artes y Oficios donde ejercían de profesores Antonio Camprubí y Nicolás de la Torre. Conversando sobre el tema dos alumnos, el joven Blas Quesada y el veterano Justo Doña decidieron emprender las gestiones necesarias para organizar una amplia exposición colectiva en la ciudad. Se lo comunicaron a los profesores de la Escuela y la noticia se difundió rápidamente por entro contando con la implicación de  Domingo Molina, el director.


    Informado Pepe Yerpes, que trabajaba en Radio Úbeda y era el impulsor de la SEMANA POP, habló con el alcalde Arsenio Moreno Mendoza, que pidió una entrevista con los promotores. El alcalde dio su apoyo institucional, erigiéndose así el Ayuntamiento en promotor de la Exposición Colectiva. Se habilitó un portal inferior y el amplio semisótano contiguo al Palacio Vázquez de Molina.

   Además del personal de la Escuela de Artes, fue invitándose, por medio de visitas personales, a todos los artistas plásticos de la ciudad. Cada artista participaría con una obra. La lista de los artistas participantes quedó como sigue: Alonso, Bartolomé Alvarado, Antonio Camprubí, Antonio Espadas Carrasco, Antonio Espadas Salido, Antonio Lechuga,  Baltasar Raya, Blas Quesada, Cinta Castillo, Domingo Molina, Emilio Sánchez, Francisco Castro, Francisco Galvez, Gregorio Camprubí, Isabel Collado, Isabel Cruz, Jesús Carlos Lara, José Dueñas, José Manuel Gil, José María Crespo, José María Hurtado, José Rodríguez, José Yerpes, Justo Doña, Marcelo Góngora, Matías Crespo, Mercedes García, Miguel Clementson, Millán Toral, Nicolas de la Torre, Francisco Villacañas “Tito”, Pedro Rubio, Pilar Osma, Ramón Lopez, Rubén Villagrasa y Víctor Pérez. Como se ve, una amplia representación de la sociedad ubetense con algunos ilustres veteranos, ya consagrados, como Góngora o el escultor y ceramista “Tito”.



Cartel anunciador de Nicolás de la Torre.
Monotipo linóleo sobre pliego de cartulina.


   Nicolás de la Torre dio nombre a la exposición: Úbeda Abierta y se hizo cargo del folleto de presentación de la misma, realizado mediante fotocopias sobre papel estucado, de un diseño original, escrito, en parte a máquina, en parte a mano alzada.

   Antonio Camprubí dio sobrenombre a la muestra: In Memoriam Joseph Beuys, realizando posteriormente en una de las salas un montaje de homenaje al artista alemán, fallecido algunos meses antes, mediante panel de madera estratificada con la imagen de Beuys, una larga tela blanca y un viejo reclinatorio de iglesia.

   Antonio Lechuga abordó la idea y desarrolló una pancarta que se colgó en la Torre del Reloj, realizada mediante pintura dorada sobre un largísimo crespón negro.

   Los alumnos del taller de grabado de la Escuela de Artes y algunos profesores se hicieron cargo de una serie limitada de carteles, mediante las estampaciones de una misma plancha matriz, empleando dos técnicas simultáneamente: la xilografía, que definía los mismos rótulos y una serie de monotipos diversos de imágenes, de aportación personal.

   Blas Quesada y Justo Doña se centraron en el montaje de la infraestructura de la exposición, que consistía en una estructura tubular y un sistema de iluminación que se encontraban en el local para uso de las distintas exposiciones que se iban suceciendo. Se les añadieron Antonio Lechuga y Nicolás de la Torre para la distribución de las obras en el espacio.


   Una vez que todo estuvo montado, se inauguró el día 21 de marzo de 1986. Estuvo abierta al público hasta el día 30 de marzo, con horario de 12 a 14 horas y 19 a 21 horas, los días festivos y de 19 a 21 horas los laborables.

   El éxito de la muestra fue brutal, los carteles que estaban expuestos en los establecimientos ubetenses fueron acaparados por el público y pocos autores pudieron recuperar su obra posteriormente.

  Lo primero que llamaba la atención era el gran tamaño y colorido de las obras de los pintores más jóvenes. Y las propuestas de técnicas mixtas, mezclando pintura con objetos, a lo que el público ubetense no estaba aún acostumbrado.

   Los pintores veteranos seguían en su línea. José Rodríguez “Pepe el Indio” no presentó su famosa temática, sino un retrato clásico. Y nos encontramos con la sorpresa de que muchos personajes de la ciudad también pintaban, como el guitarrista Pedro Rubio Maeso o Paco Castro que regentó “El Chinarrale”.


    Escrito por: Cecilio Aguilera  y Justo Doña.

     Algunos cuadros de la exposición colectiva "Úbeda Abierta":

Gregorio Camprubí. Plancha xilográfica
matriz para xilografía 60 x 40 cm.



Justo Doña. "Sin título". Óleo sobre lienzo.
 Obra destruida no se tienen referencias de dimensiones






Nicolás de la Torre. "Mano y corazón".
Acrílico sobre lienzo 162 x 130 cm.




José Yerpes. "Noción de amor".
Óleo sobre lienzo 165 x 120 cm.
Domingo Molina. "Dama de sueños".
Óleo sobre tela 200 x 170 cm.



Antonio Camprubí.


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